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Consejo Europeo de Primavera: Los líderes europeos aprobaron la hoja de ruta y los principios fundamentales para la aplicación del paquete legislativo clima-energía
 

Durante el Consejo Europeo de primavera, celebrado los días 13 y 14 de marzo de 2008, los Jefes de Estado y de Gobierno reiteraron el compromiso asumido el año pasado de hacer de la UE una potencia adelantada en la lucha contra el cambio climático. Aprobaron una hoja de ruta ambiciosa y una serie de principios fundamentales para realizar estos compromisos.

De acuerdo con lo expuesto por la presidencia eslovena, junto con el paquete legislativo clima-energía será necesario dar un paso importante que sirva de base para que la UE juegue, y siga desempeñando en el futuro, un papel de vanguardia en las negociaciones internacionales encaminadas a alcanzar un acuerdo global sobre cambio climático después de 2012.

El Consejo Europeo adoptó un conjunto de orientaciones para la aplicación futura de estos objetivos, entre las que destacan las siguientes:

- lograr un acuerdo sobre el paquete de medidas antes de que finalice 2008, lo cual permitiría la adopción del paquete legislativo a principios de 2009;
- definir los principios fundamentales sobre los cuales construir el acuerdo, es decir, transparencia, búsqueda de una buena relación coste-beneficio, equidad y solidaridad. Todo esto, teniendo en cuenta los distintos puntos de partida, las circunstancias y los potenciales, así como los logros alcanzados por los Estados miembros, y respetando la necesidad de un crecimiento económico sostenible en toda la Comunidad al que contribuyan todos los sectores y previniendo distorsiones en el mercado;
- desarrollar mecanismos comerciales para alcanzar estos objetivos;
- efectuar un rápido análisis y poner en aplicación medidas para prevenir la fuga de carbono, en particular en los sectores más expuestos a la competencia internacional;
- disminuir un 30% las emisiones de CO2 en el marco de un acuerdo global amplio, basado en un enfoque equilibrado, transparente e imparcial, teniendo en cuenta los resultados de la aplicación de la primera fase del protocolo de Kioto;
- desarrollar programas nacionales y europeos de apoyo para alcanzar estos objetivos;
- elaborar un marco reglamentario para aplicar tecnologías de captura y almacenamiento del dióxido de carbono;
- elaborar criterios eficaces para los biocarburantes respetuosos con el medio ambiente;
- apoyar el progreso tecnológico, la investigación, el desarrollo y la comercialización de nuevas tecnologías de bajo consumo energético para lograr los objetivos prefijados.

La Presidencia es consciente de la necesidad de un amplio y profundo debate sobre la influencia del cambio climático sobre la competitividad y el empleo. Recientes análisis indican que las normas adoptadas en el ámbito de la protección medioambiental no sólo no obstaculizan la competitividad sino que, por el contrario, crean nuevos mercados y generan un mayor empleo. La industria eólica ilustra perfectamente lo expuesto: entre 1998 y 2005 sus efectivos se vieron triplicados.

El Consejo Europeo reconoce en sus conclusiones que es necesario que los ciudadanos europeos asuman como suyos los "compromisos medioambientales", y, de forma individual, sin que ello suponga un gran esfuerzo o costes adicionales, contribuir a reducir su “marca de carbono” a través de acciones simples, como la utilización de bombillas de bajo consumo, la reducción de algunos grados en su calefacción o cerrando el grifo mientras se cepillan los dientes.

Para la Presidencia eslovena, el objetivo del horizonte 2020 no es más que la primera etapa que debe cruzarse; el paquete clima-energía debe permitir a la UE, en relación con los valores de 1990, reducir al menos un 50% las emisiones de gases de efecto invernadero de aquí a 2050. Evidentemente, estas medidas tienen un precio, pero no hacer nada tendría un coste aún más importante, como ya lo muestran, entre otros, los ejemplos en los ámbitos de la salud, la economía y la agricultura.

Fuente: Comisión Europea


 

   
 
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