El Protocolo
para el Establecimiento de una Nueva Regulación del Sistema
Eléctrico Nacional de diciembre de 1996, suscrito por
el Ministerio de Industria y Energía y las empresas eléctricas,
es uno de los referentes básicos de la Ley del Sector Eléctrico
de noviembre de 1997, es decir, de la norma que recoge los fundamentos
del nuevo sistema eléctrico español.
El objetivo del Protocolo es establecer las bases operativas del
Nuevo Sistema Eléctrico; definir los plazos, medidas y salvaguardias
que deberán ser puestos en práctica durante el período
transitorio hasta alcanzar los objetivos en materia de liberalización
y competencia del mercado eléctrico; establecer los criterios
en los que han de basarse la estructura y el funcionamiento de dicho
sistema, garantizando la competencia entre las empresas que lo integran
y la competitividad de las mismas; sentar las bases para la retribución
de las actividades que se realizarán en régimen de
monopolio natural; y promover una nueva regulación que contemple
adecuadamente los intereses de consumidores, trabajadores y accionistas.
El Protocolo refleja asimismo el compromiso que las empresas eléctricas
firmantes están dispuestas a asumir como participación
en el esfuerzo colectivo que están realizando los agentes
económicos para conseguir los objetivos planteados en relación
con la Unión Monetaria Europea. Una parte importante de ese
compromiso es la aportación que las empresas eléctricas
que integran UNESA realizarán como contribución a
la competitividad de la economía española a través
de la reducción de la tarifa eléctrica.
Los firmantes del Protocolo asumen que la posición del Consejo
de Ministros de la Unión Europea sobre el proyecto de Directiva
sobre Normas Comunes para el Mercado Interior de la Electricidad,
de 25 de julio de 1996 -- Directiva que fue finalmente aprobada
en diciembre de ese mismo año --, constituye un elemento
básico de referencia en relación con el establecimiento
del nuevo sistema eléctrico.
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